Este es un post 100% dedicado a la clase media trabajadora, todo lo que se escriba de acá en más tiene que ser leído dentro de ese marco simbólico.
No deja de sorprenderme como gran parte de la clase media a la cual frecuento piensa que con "Menem estabamos mejor". Me sorprende no por una cuestión ideológica, no se trata de pensar en neoliberalismo versus keynesianismo, no se trata de peronistas versus radicales, sino de la construcción de realidad que hacemos como personas conscientes y contemporáneas.
La realidad como dicen algunos psicólogos es una construcción que realiza cada ser humano a partir de lo que percibe, esa construcción luego se convierte en el mapa o en los anteojos que cada persona usa para tomar decisiones, actuar, votar, comprar y hasta enamorarse. En justamente aquí donde radica la principal razón de mi sorpresa. Cuando estaba el 1 a 1 mucha gente de clase media pudo comprar inmuebles, irse de vacaciones a países dolarizados, comprar autos importados en cuotas y hasta ahorrar en dólares. Pero mientras todo eso pasaba hay cosas que uno que las vivió recuerda, cosas que hacían sentir que con el 1 a 1 no bastaba. En cada familia de clase media (perdón por reiterar) había por lo menos una persona sin trabajo o sea sin ninguna fuente de ingresos, es decir sin dignidad. El miedo a la desocupación era parecido al miedo que hoy se le tiene al cáncer. En cada familia de clase media había un adulto endeudado fuertemente en dólares/pesos y en cada familia también algún viejo en condiciones deplorables que no lo atendían ni en la farmacia para tomarle la presión. Al mismo tiempo cada mes llegaban cartas a mi casa donde Maxima AFJP decía como cada vez uno tenía menos plata de lo que le descontaban del sueldo para jubilarse.
Hoy la situación es muy distinta. Más allá de lo que uno escucha, yo puedo observar que en mi micro clima de clase media porteña, aquellos que están en el mercado laboral están yendose a Europa o destinos dolarizados, comprando autos 0 km, todos tienen trabajo, comprando departamentos y se casandose con fiestas de más de 50 lucas. Claramente que uno siente la inflación, las cosas están más caras, un billete de $100 me dura como mucho 2 días. También es cierto que la inflación no nos pega a todos por igual.
Más allá de los números del INDEC (hay que analizar por qué se distorsiona, ver el ahorro en deuda externa) la inflación debería estar cercana al 20% en el 2011. Pero ese número es una canasta de productos y servicio que en su mayoría nos afectan, pero no en todos los casos. Por ejemplo en mí caso no me afecta que suba la cuota del colegio, o que sea más cara la garrafa. Pero ese número inflacionario que tanto nos obsesiona por estos días sí me sirve para pelear los aumentos anuales de sueldo, y creo que a varios también.
Después está en las habilidades y decisiones de cada uno qué hacer con el presupuesto hogareño. Por ejemplo ir al Mercado Central, comprarse un auto con un seguro más barato, usar descuentos por Club La Nación o Banco Francés. O mismo ahorrar para comprarse un departamento o entrar en un crédito hipotecario.
En los 90´ si no tenías trabajo no podías elegir nada más que rezar y esperar dejar de ser uno de los 4 millones de argentinos que no tenía con qué alimentarse o mantener a sus hijos.
Por eso cuando te pregunten "Cómo ves el país?" antes de decir que peor que antes pensa primero en cómo está tu familia, tus amigos y vos mismo. Eso es el país amigos, la suma de las realidades de todos.
Para preocuparse por las clases obreras más pobres que realmente sienten la inflación, hay que ocuparse y no usarlos como argumento para seguir quejándonos.
Queda abierto el debate





